Tengo ganas de comerme el mundo, de sonreir, de bailar, cantar, jugar, de moverme y sentirme viva y por lo menos... de llegar a vieja, como lo hicieron mis abuelos.

Me pidieron el otro día que definiese lo que para mí era el amor... es difícil hablar de un sentimiento tan profundo, tan personal y tan extraño como es el amor. Según Coelho, existen tres palabras para definir el amor: Eros (el amor entre dos personas), Philos (el amor bajo la forma de amistad) y Ágape (el entusiasmo, el amor que devora al que lo experimenta). Yo creo que están todos relacionados y dependiendo de como cuidemos el sentimiento puede ir pasando de uno a otro. Para mí, lo más fácil sería describir el Ágape, te encuentras enamorado, lleno de energía, sintiendo que solo puedes cargar con todo el mundo si hace falta. De tu cara iluminada se escapa la sonrisa por mucho que la quieras guardar y tus ojos brillan, no importa el resto del mundo, cualquier problema parece mucho menor y seguro que con junto a la persona amada puedes superarlo.
De ahí podemos pasar a Philos, si resulta que esa persona no era la que esperábamos y sin embargo no nos defrauda. El amor que une esta amistad, normalmente es inquebrantable y probablemente sea la mejor manifestación del amor pues no suele pedir nada a cambio.
Si hablamos de Eros... creo que es un sentimiento inconstante, que va cambiando con el tiempo, creciendo y mostrándose de diferentes formas. Evoluciona día a día y nos permite completarnos como personas.
Por desgracia, soy incapaz de hablar demasiado de amor, siempre, incluso enamorada e ilusionada me ha costado y ahora... sólo quedan las cenizas de lo que pudo ser y no fue. Creo que no podré explicar lo que es el amor hasta que lo encuentre. Ese amor, que no pide nada a cambio, que es sincero y te llena de vida, aquél que no deja el sabor amargo en los labios tras dar un beso porque sabes que siempre estará ahí para calentar tus noches e iluminar tus días.
Así que no voy a hablar de amor, sino de desamor, y tampoco voy a hablar, os voy a dejar un video y la traducción de la canción que después de miles de canciones escuchadas en estos días más me ha llegado y más me ha conmovido. Porque a fin de cuentas, el amor trata de poner patas arribas tu cuerpo y tu mente, de hacer cosas impensables en cualquier otro momento y…esta canción lo ha conseguido.
Para aquellos que no saben de qué va este post, comentar que no me he hecho espía, policía secreta del KGB para ir a buscar información sobre los "malos". No, en este caso la "mala" (o al menos rota) soy yo y me he infiltrado a mí misma. También podría decirse que me he autodonado sangre y es que soy tan egoísta que no quiero ni que me quiten la sangre y me he vuelto a meter lo que he podido recuperar... me explico, sino, creo que voy a volveros locos.
Ayer, día 2 de octubre del 2008, di un paso muy importante en mi vida (realmente, fue mi último paso en un tiempo). Decidí arruinar a mi familia y pasar por "quirófano" (no creo que pueda llamarse exactamente así) para hacerme unas infiltraciones de rodilla de factor de crecimiento. La broma consiste en perder toda una tarde en la consulta del trauma primero te hace un reconocimiento y una vez que sabe cuales son tus rodillas, te ponen a esperar para pasar a una sala en la que te sacan sangre. A mí, en concreto, por ser una chica joven, sana, guapa y alegre, sólo 4 tubos, a los que no reúnen estas cualidades les sacan más por tener la sangre peor.
Después de la sangría te mandan a merendar una hora más o menos, la verdad es que prefiero ir a donar sangre a la facultad porque allí te daban ellos la merienda, no como aquí que el bollo de crema me tocó pagarlo (bueno a mi madre, que todo lo tengo que explicar).
Pues bien, ya con la tripa llena vuelves a la consulta y te tienen esperando otro rato (estoy pensando en si la carrera de medicina tiene alguna asignatura que les indique cuánto debe esperar un paciente para ser atendido según la especialidad en la que se encuentre, porque los traumas… ganan a todos, hasta a los dentistas). Pues eso, allí esperando te das cuenta que en los cristales se pueden observar aun la decoración de navidad que se hizo con la nieve esa rara, que el que alicató el baño no tenia ni idea de hacer encajar dibujos, etc.
Una vez estudiados todos los desperfectos de la sala de espera y sus zonas anejas, por fin te dan paso hacia el último movimiento de tus piernas en un laaaaaaaaaargo tiempo. Entras y lo primero que te encuentras es que de tus 4 botes de sangre, sólo queda uno y encima ya no es rojo… rojo sangre,vamos, sino un color…. amarillo…un amarillo bastante feo. Según ellos es porque la han centrifugao. De este hecho saco yo dos conclusiones:
Bueno, como me parece de mal gusto para aquellos que sois aprensivos describir aquí la “delicada” operación (la próxima vez meto la sangre en mi lavadora y me ahorro el dinero), sólo voy a comentar un par de detalles. El primero es que lo primero que hace el médico una vez que te han puesto de betadine hasta las orejas es pincharte la anestesia, en concreto, dos botes (uno por rodilla) y acto seguido te vuelven a meter “tu sangre” (a saber que era eso) entre el tendón y la rótula. Para que este segundo proceso, no duela, la anestesia hay que pincharla por toooooodos lados moviendo la aguja para cualquier lado, hasta que las lágrimas no saltan no se puede dejar de mover la aguja en la rodilla y claro después del movimiento que tiene eso, como no deja tiempo a que haga efecto… pos el segundo pinchazo que también se tiene que hacer para todos los lados pues… también duele.
Conclusión: ¿Pa qué me pones anestesia? Ahorras en gastos y yo en dolor!! (...y es que del daño que me hizo se me cortó el cuerpo y poco más y le echo el bollo al tio al levantarme de la camilla).
En la defensa del médico diré que la segunda rodilla si dio tiempo a que la anestesia hiciese efecto y no dolió en absoluto, pero la otra… me sigue matando hasta mirarla.
Por lo demás, en casita de mi abuela (tiene menos escalones) siendo mimada por todos (mi abuela y mi madre, digo), sin poder moverme ni pa ir al servicio pero bueno quizás merezca la pena y pueda volver a correr, a saltar y a tomar sopas de sobre en las rutas…
Demasiadas emociones este verano para saber muy bien cómo y dónde me encuentro. Podría realizar un monólogo interior a ver si así descubro qué es lo que pasa por mi cabeza. Sino lo consigo siempre podéis descubrirlo lo demás...
La verdad es que me resulta difícil dejar la cabeza volar e ir plasmando los pensamientos, porque más que pensamientos lo que tengo, son imágenes y canciones. Muchas canciones y muchas imágenes de todo lo que me ha pasado, de todo lo que he vivido. Estoy cansada de pasar la vida besando anuros (por favor, que nadie se me ofenda) esperando que con el beso apareciese el príncipe deseado y no se quede en rana. El problema viene cuando por fín encuentras un principe y resulta que es de otro cuento. Con pocas esperanzas de que deje el cuento al que pertenezca y se vuelva al mio he decidido poner la brújula apuntando hacia otro lado. Voy a tirar para el monte como las cabras, o para Portugal, para deleitarme sentada en cualquier praça ouvindo falar. También podría aprender idiomas, ir a trabajar a UK o Irlanda pero la mantequilla y la falta de dieta mediterránea me echan para atrás. Unas oposiciones?? no me veo poniendome a estudiar ahora, pero podría irme a Barcelona o a Mayorca y estudiar Catalán, así podría entrar directamente en las bolsas de trabajo de allí y hacer puntos, lo mismo hasta me llega a gustar ¿el catalán?¿los catalanes?... uff, me parece un idioma un poco... mejor no nombrarlo y eso de pensar en estar todo el día rodeado de gente que habla con la boca abierta... me parece... molt bé... encima las rodillas... lo que yo daría ahora por poder hacer el Camino de Santiago, con esos sitios tan verdes, comiendo castañas por el camino, la sensación de sentir el suelo húmedo bajo tus botas y las flores, que flores más bonitas había por alli... las ganas que tengo de campo, joder!... al menos ahora me van a poner las infiltraciones... aun no me ha dicho nadie nada sobre que tal van... me da miedo y me jode pedir consejo y que no se preocupen en darlo... y si me quedo peor? ahora ando más o menos bien pero me da rollo que me las jodan más, como le pasó a Ara, también es que es su médico... tenía tela...La verdad es que es una pena que no me haya podido matricular del curso de fotografía ni del de cocina... podría ser una gran cocinera y una gran fotógrafa, porque disfruto con ello. Me gusta hacer dulces, incluso más que comerlos y picar las verduras así tan rápido... siempre me ha llamado la atención... y las fotos... si tuviese una cámara como la de antes... ni siquiera pido una de las mil de mi padre con sus lios de objetivos, flashes, etc. Una cámara medio decente digital y un lugar para poder revelar las fotos echas con una máquina de coca-cola o de galletas. Tengo ganas de revelar, de estar sola con el mundo que he capturado en ese cuarto tan frio y de luz roja... quizás cuando termine el proyecto saque la analógica y le pida a mi abuelo que me deje revelar algo. Lo malo es lo de los carretes... que eso no se hacerlo y pagar el revelado... la verdad es que jode...y el profesor? ¿no se cuándo piensa contestarme? llevo esperando 5 días y se supone que mañana he quedado con él, pero no se di dónde ni cuándo, que ganas de acabar aunque no se para qué, porque... visto lo visto no voy a poder hacer nada y con el resfriado... los últimos días de playa me los voy a perder a menos que me compre un traje de neopreno. Tengo ganas de ver a la gente, de disfrutar y de no hacer nada, pero a estas alturas está todo el mundo trabajando y tampoco hay dinero como para viajar... viajar?? la verdad es que me encantaría tirar para Chile, a los Andes perderme en algún pueblo y ayudar a la gente... no un año quizás es demasiado tiempo, pero... unos meses, estaría genial, podría comprarme la cocina solar y ya sería perfecto... uff mi cocina solar... llegaré a construirla algún día... porque me gustaría comprarla pero es supercara y supongo que si primero lo intento y me sale, el valor sentimental no tendrá comparación... como me voy a ir yo sola por ahí a perderme por el mundo o por la sierra y si me pasa algo... conociendome... a mi me pasa de todo, si no me parto un hueso seguro que me encuentro un loco o algo peor. Pero me gustaría, incluso con uno o con dos estaría también chulo perderse unos cuantos días, pasar frio, calor, contar historias, cantar...ojalá pueda hacer algo de esto cuando termine,
Numerosos expertos reivindican el papel saludable de la tristeza frente a la nueva obsesión por buscar la felicidad
NUEVA YORK.- Prohibido estar triste. La busca de la felicidad se ha convertido en una enfermiza obsesión: cualquier signo de aflicción, cualquier mínimo pesar, cualquier bajón emocional se interpreta casi como la antesala de la depresión. El Prozac empieza a parecerse al soma de Un mundo feliz, y ya lo decía Flaubert: «Para ser crónicamente feliz, uno debe ser también absolutamente estúpido».
La felicidad no sólo ha ascendido a la categoría de ciencia, también a la de industria… «Y en algún lugar hay una compañía farmacéutica trabajando en un nuevo medicamento para hacerte feliz», advierte el psicólogo Ed Diener, coautor de Rethinking happiness (Reevaluando la felicidad). «Hay incluso gente dispuesta a ponerte enemas de ozono para hacerte más feliz».
No es que Ed Diener reniegue a estas alturas de la Psicología Positiva, el campo en el que ha militado durante años junto a Martin Seligman, el celebrado autor de Auténtica Felicidad. Es que de tanto usarla, la esencia del término se ha pervertido, y han surgido por doquier mercaderes de la felicidad, foros de la felicidad, y webs como www.myhappiness.com, donde sólo tienen cabida las noticias felices y las sonrisas al estilo Mona Lisa. Con la felicidad ocurre como con la riqueza, advierte Diener en la revista Newsweek. «Una vez se alcanza un nivel moderado, todos los incrementos pueden ir incluso en detrimento del éxito laboral, de los ingresos e incluso de la participación política», asegura el psicólogo. «Si estás totalmente satisfecho con tu vida y con la marcha del mundo, no sentirás la necesidad de trabajar para cambiar las cosas».
En un estudio publicado en Perspectives on Psychological Science, Diener ha demostrado que los que puntúan ocho en la escala de felicidad tienen más éxito y ganan más dinero que los que se consideran «muy felices» (nueve) o «extremadamente dichosos» (10). Moraleja: cortar de cuajo la infelicidad, como suprimir todo el estrés, puede tener efectos contraproducentes.
«Ser humano significa reaccionar naturalmente con sentimientos de tristeza a los eventos negativos que ocurren en la vida», escribe el psiquiatra neoyorquino Robert Spitzer en el prólogo de The loss of sadness (La pérdidad de la tristeza), otro libro reciente firmado al alimón por Allan Horwitz y Jerome Wakefield. Horwitz y Wakefield acusan a la psiquiatría actual de haber trasformado «la pena normal en trastorno depresivo», y para demostrarlo facilitan el cuestionario de síntomas elaborado de la Comisión Mental de Nueva York. Si usted admite que siente poco interés por las cosas, si duerme mucho o muy poco, si tiene poca energía y apetito y tiene problemas para concentrarse será automáticamente diagnosticado como depresivo, sin importar las circunstancias.
Los dos psiquiatras critican la obsesión por monitorizar y diagnosticar como depresión lo que puede ser un trastorno anímico, causado muchas veces por la muerte de un ser querido, por una separación sentimental, por un problema de salud o por la pérdida de un puesto de trabajo. Horwitz y Wakefield defienden la necesidad de trazar una línea clara entre la tristeza natural -que puede cumplir su función terapéutica- y el trastorno depresivo.
Demasiadas medicinas
Sin negar el efecto devastador de la depresión en las sociedades modernas (la OMS estima que en el 2020 será la segunda causa mundial de bajas laborales), los autores de The loss of sadness proponen un acercamiento más ecuánime a «esa tendencia a la moderna medicalización de los problemas humanos».
«La tristeza es una parte inherente de la condición humana, no un trastorno mental», escriben Horwitz y Wakefield. «Hacer frente a la definición inválida de la depresión en la psiquiatría es también considerar una dolorosa pero importante parte de nuestra humanidad».
Desde una perspectiva menos científica pero más humanista, el profesor de Eric Wilson lanza estos días su personalísimo manifiesto sobre el tema: Against Happiness (Contra la felicidad). Arremete Wilson contra esa «alegría a toda costa», ensalzada por la declaración de independencia y llevada hasta los límites de la hipocresía por la mayoría de sus compatriotas. El 85% de los norteamericanos se consideran felices o muy felices, pero Wilson estima que muchos de ellos confunden la felicidad con la complacencia o con la sonrisa inocua».
Wilson se desmarca con un Elogio de la melancolía (el subtítulo de su opúsculo) y reclama el poder innovador y creativo de ese estado de insatisfacción vital que conocieron Beethoven, Bruce Springsteen o Woody Allen. Ya lo dijo Charles Schulz, el padre putativo de Snoopy: «La felicidad no es divertida».